«La Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID por sus
siglas en inglés), nace como respuesta a las crecientes necesidades de unas
normas y leyes que protejan al pequeño inversor, especialmente aquel que por
falta de conocimientos pueda ser objeto de intentos de fraude.
Es destacable el hecho de que antes del año 2008 no existiese una serie
de leyes de estas características, puesto que lo único que destaca es una serie
de comportamientos que, según la ética, deberían ser obligatorios y estar
presentes en todo momento por parte de las entidades. El hecho de que sea
Europa a través de dicha directiva la que señale esa necesidad es un factor
delatador sobre las prácticas que estaban llevando a cabo el sector financiero.
Dejando este hecho a un lado, esta normativa es positiva, en tanto que
trata de defender al inversor frente a malversaciones por parte de los
gestores. Si bien es cierto que un mal gestor directamente no haría dicho test
de idoneidad y simplemente le haría firmar el documento al inversor como que ha
recibido dicha información (ocurrido en muchos casos durante las preferentes),
esto parece más un hecho aislado que la norma en general, puesto que al fin y
al cabo la gran banca no desea bajo ningún concepto ir contra la legalidad
puesto que se juegan la reputación, mucho más importante para un banco que
colocar este o aquel producto a un inversor. Por tanto, en la gran banca el
éxito está asegurado, y sin duda no solo ayuda a defender a las personas que
por motivos de edad y/o educación desconocen lo que están contratando y solo
desean rentabilizar sus ahorros, sino que también puede hacer que parte de los
inversores se interesen un poco más por conocer el funcionamiento de fondos o
activos complejos.
La normativa podría ser tratada de forma más laxa en entidades de dudosa
reputación, chiringuitos financieros y demás, pero como siempre, es imposible
asegurar un éxito rotundo. Por tanto la directiva, a través de la legislación
española, es un paso importante en la protección del inversor que desconoce el
sector, aunque no debería ser el único. Una vez aseguradas las buenas prácticas
generales, los siguientes pasos deberían ir centrados en terminar con, como
decía, chiringuitos financieros y demás entidades que buscan aprovecharse de
los clientes en vez de darles el mejor servicio posible».
Otras cosas del Curso Experto en Bolsa, hablando un poco de todo.
Otras cosas del Curso Experto en Bolsa, hablando un poco de todo.
Jesus Burgos Lobo
Semper Fidelis